La ciudad se manifiesta como un escenario en donde converge una población determinada, en este escenario confluyen y coexisten diversas corrientes humanas que se mueven a un ritmo que tiende a acelerar. Este ritmo nos obliga como habitantes a dejar innumerables situaciones o lugares en el olvido, en el pasado. Espacialmente dentro de la urbe esto se encuentra reflejado en el abandono de lugares y el deterioro de estos, lugares tales como hospitales, edificios, industrias o terrenos.
Como transeúntes podemos mostrarnos indiferentes frente a dicha situación y seguir un ritmo constante y obviar lo que dejamos en el camino, o bien podemos detenernos, pararnos frente a los diversos escenarios que se nos presentan y preguntarnos por su historia, cuestionar su condición actual y ser testigos de los personajes que rodean o habitan estos lugares en conjunto con su contexto.
Es por esta razón que surge la rememoración de estos lugares como proyecto fotográfico, la fotografía nos permite congelar un momento único en el espacio y tiempo, la fotografía me permitió a mi, congelar a través del obturador un proceso de degradación único e irrepetible, todo lo que posiblemente mañana deje de existir, seguirá existiendo en las fotografías que consiga de dichos espacios, la cámara nos permite ratificar la realidad, nos da muestra infalible de que algo sucedió, de que algo existió aunque no lo veamos en la cotidianeidad. Es así como las fotografías comienzan a funcionar como testimonios, testimonios de vidas, testimonios de historias que buscan ser expresadas, de procesos, degradaciones que podrían perderse, morir sin haber sido vistas, la fotografía impide cierta pérdida de conciencia.
Al mismo tiempo las tomas fotográficas son reflejo de que tan cercanos estamos respecto al sujeto fotografiado, son la fiel prueba de canto nos relacionamos con el sujeto fotografiado y como nos desarrollamos frente a este.
En un comienzo me manifesté como simple espectadora, captando desde la mirada de un simple transeúnte, de un espectador que deambula por la ciudad descubriendo nuevos lugares, nuevas fachadas, siendo esta una visión mas lejana. Estas tomas fueron tan solo los primeros vistazos, que funcionaron como respuesta al retratar lo que solo una fachada deteriorada nos podría contar, entendiendo a las fachadas como imágenes que cumplen la misión de identificar un lugar, lo personaliza, le da un estilo, y al mismo tiempo nos habla de su historia, por ende su estado de deterioro y abandono también nos habla de su situación.
De este modo el vacío predominaba en las fotografías, algo faltaba, algo se ocultaba, fue necesario entonces desarrollar mayor cercanía en mi mirada, dicha cercanía significó el descubrimiento de la presencia de diversos personajes que componían los múltiples lugares que fotografiaba, cada uno con su historia determinada y con deseos de dar cuenta de estas.
Frente a la presencia de la cámara estos personajes se mostraban deseosos de ser fotografiados, pero no con el fin de obtener imágenes estéticamente agradables para si mismos, si no que con el fin de relatar su historia, para ellos al fin había llegado el momento en que su historia se estaba dignificando, al fin a alguien le llamaba la atención su situación y condición en la que se encontraban, sabían lo que significaba ser retratados a través de una cámara, entendían que mas de una persona observaría sus historias a través de las fotografías, estaban conscientes de que sus historias no se quedarían retenidas en la cámara u ocultas en una memoria digital, serían mas que eso, compondrían un relato, un relato de un recorrido, de mi recorrido, el cual significó una recolección basada en imágenes, recolección de lugares en descomposición, lugares que mueren, que tienen historias, historias relatadas por su propia condición estructural y por los personajes principales que habitan dentro de dichos sitios.


















































